Vocaciones



Las etapas de la formación premonstratense tienen por objetivo ir conduciendo al vocacionado a través de un proceso paulatino de crecimiento humano, religioso e intelectual con vistas a su incorporación definitiva en la Orden.

Aspirantado- Cuando un varón católico cree que siente la llamada o simplemente tiene curiosidad por la forma de vida premonstratense, debe ponerse en contacto con una casa de la Orden. Como cada casa es autónoma, cada una tiene su propio noviciado y escuela de formación inicial. Los aspirantes son invitados a visitar la comunidad para iniciar un conocimiento recíproco, y a través de una serie de entrevistas y convivencias puntuales se va vislumbrando, según las circunstancias particulares, la posibilidad de realizar el postulantado.

Postulantado- Cada canonía establece su tiempo de postulantado, que por lo general dura de tres meses mínimo a 1 año. El propósito de esta etapa formativa es introducir al postulante en la vida consagrada premonstratense, comenzando por el ajuste necesario entre la vida del mundo y la de la abadía. El postulante participa en la vida litúrgica de la comunidad, en los trabajos manuales y asiste a la formación con los novicios (si los hubiera). Estos meses tienen por fin crecer en el conocimiento mutuo, y atisbar las cualidades potenciales del postulante para vivir en comunidad y según el carisma y estilo propios de la Orden.

Noviciado- Según las abadías, el noviciado puede durar de 1 año como mínimo a dos años. El noviciado comienza con la vestición del santo hábito y la recepción de un nuevo nombre religioso. Esta etapa tiene un pronunciado carácter monástico. El novicio vive entregado a crecer en amistad con Cristo y vida interior, realizando trabajos manuales y de servicio, en una vida escondida al interior de la abadía. Aprende poco a poco lo concerniente al Oficio Divino, se le introduce en el canto gregoriano, la historia y tradiciones de la Orden, los principios de la vida consagrada, etc. Si hay un segundo año de noviciado, durante éste puede participar de las actividades apostólicas propias de la abadía.

Profesión temporal- Esta etapa abarca un período de 3 años mínimo a 7 de máximo. Con la profesión temporal de los votos de pobreza, castidad y obediencia, los novicios se incorporan de modo oficial a la Orden. Teniendo en cuenta las circunstancias particulares de cada junior (y su vocación de sacerdote o hermano laico), se completan los estudios allí donde hubiere falta de ellos, se inician los estudios filosófico-teológicos o se avanza en otras áreas formativas si el junior ya los hubiera realizado. Los juniores se incorporan gradualmente en algún ministerio apostólico de la casa según los propios talentos e inquietudes personales en diálogo con el superior. Al cumplirse los tres años de profesión temporal se renuevan los votos hasta la profesión solemne cuando se establezca oportuno. Es tradición en algunas abadías que los juniores antes de su profesión solemne hagan la “experiencia romana” en el Generalato de la Orden en Roma, completando estudios y disfrutando de la compañía de Hermanos de diversas partes del mundo.

Profesión solemne- A partir de los tres años de profesión temporal, el junior puede solicitar ser admitido a la profesión solemne. Cuando en consenso esto suceda, el junior profesa los votos solemnes en manos del abad y pasa a formar parte de hecho y por derecho de la Orden y de la abadía en particular. Si es llamado a la vocación sacerdotal será ordenado diácono, permaneciendo un año en este estado e integrado ya en la labor ministerial según su condición. Tras la ordenación sacerdotal desempeñará su ministerio en servicio a la Iglesia en el campo apostólico que se le confiera según sus cualidades personales.