La Orden Premonstratense en España



Origen y fundaciones del Prémontré español

Según las fuentes premonstratenses, la fundación de la Orden en España se debió a los nobles Sancho Ansúrez y Domingo Gómez de Campdespina. Los dos jóvenes marcharon a estudiar a París, donde conocieron a San Norberto. En 1130 profesaron en la Abadía de San Martín de Laon (Francia). Sobre 1140 regresan a España e implantan el carisma norbertino en nuestro país.

En 1145 Sancho Ansúrez funda la casa de Santa María de Fuentes Claras (Valladolid). Un año más tarde se trasladan a un lugar próximo conocido como Retuerta, donde había una iglesia dedicada a San Martín y comienzan las obras de construcción del monasterio. Habiendo dudas sobre el año de fundación exacto del monasterio de la Vid, en 1185 se declara la primacía de Nuestra Señora de Retuerta (por haber contado desde el principio con la aprobación del obispo de Palencia) que se convierte en Casa Madre y cabeza de la Circaría Hispánica (provincia religiosa con casas en Castilla). Durante los s. XII-XIII Retuerta funda varias casas, siguiendo en un principio el modelo de monasterio doble (hasta 1170 en que se prohíben): San Cristóbal de Ibeas de Juarros (Burgos), Santa María la Real de Aguilar de Campoo (Palencia), San Leonardo de Alba de Tormes (Salamanca), San Miguel de Gros (Zamora), Nuestra Señora de la Caridad de Ciudad Rodrigo (Salamanca), San Pelayo de Arenillas (Palencia), Santa Cruz de Ribas (Palencia) y Santa María Allende el Duero de Almazán (Soria).

Santa María de la Vid (1146, Burgos)

En cuanto a Domingo Gómez de Campdespina, se cree que ya se encontraba por el 1146 haciendo vida eremítica en Santa María del Monte Sacro (Burgos), ermita vinculada a una aparición mariana a unos dos kilómetros del actual emplazamiento de la Vid. En 1152 ya cuenta con varios discípulos y en 1156 la comunidad se traslada a unos terrenos donados por el Rey Alfonso VII y comienza la construcción del complejo monástico. Sus fundaciones durante los siglos XII-XIII fueron Santa María de Brazacorta (Burgos), Santa María del Coro de Fresnillo de las Dueñas (Burgos), Santa María de Tórtoles de Esgueva (Burgos), San Miguel de Villamayor de Treviño (Burgos), San Pelayo de Cerrato (Palencia), Sancti Spiritus (Ávila) y Santa María de los Huertos (Segovia).

La Circaría Gascona, cuya cabeza era la Abadía de Casadei (Francia), fundó casas en Navarra, Cataluña y Mallorca, siendo las principales Santa María de Bellpuig de las Avellanas (1166) y San Salvador de Urdax (1210).

Santa María la Real de Aguilar de Campoo (1169, Palencia)

Los Premonstratenses españoles realizaron una importante labor de evangelización en el medio rural y contribuyeron a la estabilidad de los asentamientos de población en la política de reconquista de los Reyes castellanos. La influencia de los monasterios, no solo en el ámbito religioso y cultural sino en las técnicas de cultivo de las tierras, ganadería, molinos, puentes, hospitales y otras infraestructuras, los convirtieron en agentes de civilización al servicio de la comunidad cristiana.

A partir del s. XIV surge con fuerza la figura del abad comendatario: nobles laicos o clérigos a cargo de una abadía in commendam que controlaban todo lo concerniente a las propiedades y bienes temporales monásticos. Lo que era una figura para estados de especial necesidad (p.e. en sede abacial vacante) se convirtió por abuso en algo permanente, perpetuo y hasta hereditario. Los monasterios premonstratenses, ricos en propiedades y bienes temporales, padecieron también la peste de los abades comendatarios que arruinaron en su totalidad muchas casas, dejando a la Orden en España en una situación de precariedad económica y espiritual.

La Congregación Hispánica Premonstratense

En 1567 Felipe II de España ve necesaria la reforma de los premonstratenses de su Reino (además considera la vinculación a la abadía francesa de Prémontré un peligro para los intereses del Estado) y la confía a sus predilectos monjes Jerónimos. Sin embargo, dada la situación de ruina temporal y espiritual de muchos monasterios premonstratenses, parece que los Jerónimos apuestan por suprimir la Orden en España, incautándose de sus monasterios y bienes, y sometiendo a los premonstratenses a la observancia jerónima. Varios premonstratenses españoles logran del Papa se paralice la supresión, pero una reforma integral se hace a todas luces necesaria.

Por este motivo, el 29 de septiembre de 1573 se reúnen en Santa María de los Huertos (Segovia) los abades y capitulares de la Circaría Hispánica con el legado papal Cardenal Nicolás Ormaneto. Allí se toman una serie de medidas reformadoras para impedir la supresión de la Orden en España. Este proceso reformador culminará el 30 de abril de 1600 cuando Clemente VIII erija definitivamente la Congregación Hispánica Premonstratense.


La Congregación Hispánica pasa entonces a ser en la práctica una orden religiosa independiente del resto de la Orden, con superior general propio (siendo el primero Fray Francisco Garrido) y procurador en Roma. Las medidas reformadoras más significativas fueron las siguientes:

- Se rompen los lazos jurídicos con la Abadía de Prémontré. La Congregación Hispánica se independiza en su totalidad del resto de la Orden y tiene sus propias Constituciones.
- Se prohíben los abades comendatarios y el abadiato vitalicio. Los abadiatos serán trienales y los abades elegidos en el Capítulo General de la Congregación.
- Se elige un Abad General, llamado Reformador General, con sede en la Casa Madre de Retuerta.
- Se establece un noviciado común en Retuerta y se fundan casas de estudio en Salamanca y San Pelayo de Cerrato.
- Se abandona el Rito Premonstratense y se adopta el Rito Romano y el Breviario Romano.
- Dos variaciones en el hábito religioso quedan como símbolo de la reforma: cinto de cuero negro para ceñir la saya dejando el escapulario suelto; y la capa canonical sobre la capilla y la capucha. Se prohíben cambios en el hábito como bonetes, mucetas y otras parafernalias.

Las casas en tierras españolas de la Circaría Gascona se integran en la Congregación Hispánica y se funda en Salamanca y Madrid con dos monasterios.

Uno de los principales promotores de la Reforma del Prémontré español fue Fray Juan Martínez, que siendo procurador en Roma de la naciente Congregación Hispánica, consiguió la canonización de San Norberto en 1582.

Fin a 700 años de presencia en España

Con la invasión francesa de 1808 comienza un periodo de inestabilidad para las Órdenes religiosas en España. Se suceden supresiones y exclaustraciones según los regímenes políticos de turno. La desaparición definitiva para los premonstratenses españoles y su medio centenar de casas se debe a la Desamortización de Mendizábal de 1835, siendo el último Reformador General Fray Juan Bautista Miguelena. Expulsados de sus casas, los terrenos y edificios fueron puestos a subasta pública y las abadías quedaron abandonadas, siendo expoliadas o adquiridas por terceros que las dejaron sumirse en la más absoluta de las ruinas. Bibliotecas enteras desaparecieron, algunas veces las parroquias se hicieron con algunos objetos religiosos, pero se perdieron infinidad de obras artísticas que fueron robadas y vendidas, quemadas para hacer fuego, etc. Testimonios hay de cómo páginas de libros antiguos fueron usadas para envolver pescado. Otras veces las columnas y obras de arte en piedra se utilizaron para construir casas, establos, etc.

Santa Cruz de Ribas (1176, Palencia)

Mediado el siglo algunas Órdenes religiosas se restauran o instauran en el país, y ocupan algunos monasterios premonstratenses más o menos conservados: Agustinos en la Vid, Lasallistas en Bujedo, Maristas en Bellpuig. En 1874, el presidente de los premonstratenses españoles exclaustrados, Fray Pedro Molero, cede la Vid en perpetuidad a los agustinos. No se sienten con fuerzas para reinstaurar la Orden en España, pues ya son pocos, cansados y mayores. La inexistente vinculación con el resto de la Orden los mantiene aislados. No es posible restaurar la vida premonstratense en España y Fray José Llamas Mateux, último premonstratense español y profeso de la Vid, fallece en 1901.

Nuestra Señora de la Asunción (Villoria de Órbigo, León)

Felizmente sobrevivieron los dos únicos monasterios de Canonesas Premonstratenses en España: Santa Sofía de Toro (1162/1316) y Nuestra Señora de la Asunción de Villoria de Órbigo (1243/1511). Aunque se incautaron de sus bienes inmuebles, obras de arte y archivos, se les permitió continuar con su vida claustral aunque se les exigió realizar alguna tarea “beneficiosa” para la sociedad. Por eso se dedicaron a la enseñanza durante algunos años.