Hábito cándido



Puede llamar la atención la falta de uniformidad respecto al hábito religioso en la Orden de Prémontré. La forma y constitución del hábito varía de unas circarías (provincias religiosas) a otras, y también dentro de éstas entre los monasterios. Elementos que todos tienen en común es el color blanco del hábito y el escapulario. Esta diferencia se debe fundamentalmente a razones históricas y al hecho de ser cada casa autónoma respecto a las otras.

► El hábito de San Norberto

A partir de su conversión en 1115 San Norberto viste un hábito de penitencia y suele andar con los pies descalzos sembrando el Evangelio por tierras alemanas. Tras la fundación de Prémontré en 1120, San Norberto y sus discípulos adoptan por hábito uno de lana blanco, con escapulario ceñido por paño, capilla con capucha y capa canonical. Según la tradición premonstratense este hábito le fue mostrado por la Santísima Virgen María. Así vestidos eran ángeles blancos que anunciaban la Buena Nueva, adoradores de la Eucaristía y heraldos de Santa María.


La costumbre entre los canónigos regulares de la época era vestir de negro y el color blanco suponía una novedad, aunque ya los Cartujos (1084) y los Cistercienses (1098) habían adoptado este color para sus hábitos. Pero éstos eran monjes, y los hijos de San Norberto canónigos regulares. Si bien la prenda distintiva de los monjes era la cogulla (negra en los Benedictinos, blanca en los Cistercienses), en los canónigos regulares lo era la capa canonical, que en los premonstratenses fue blanca también.


En las primeras representaciones pictóricas de premonstratenses se ve este hábito que hemos referido. Durante los s. XII-XV el hábito premonstratense fue generalmente el mismo en forma y constitución en todas las casas de la Orden, aunque ya se comenzaban a ver algunas añadiduras y novedades, parejas al estado de relajación de muchas casas religiosas.

► Decadencia y relajación

Como nos evidencia la historia de la Iglesia, de la mano de la riqueza y de los honores mundanos viene la relajación y decadencia de los Institutos Religiosos. El s. XIV (papas en Aviñón, Cisma...) ve resurgir con fuerza la figura del abad comendatario: nobles laicos o clérigos a cargo de una abadía in commendam que controlaban todo lo concerniente a las propiedades y bienes temporales monásticos. Aunque esta figura originalmente se reservaba para momentos de particular necesidad (abadías vacantes) el abuso la constituyó en permanente y hasta hereditaria. Preocupados solamente por las riquezas, muchos abades comendatarios arruinaron económicamente numerosos monasterios, y también alentaron la ruina espiritual y el decaer del fervor y la observancia. La Orden de Prémontré padeció la peste de los abades comendatarios, también en España, y con especial fuerza en Alemania y Francia (hasta la Revolución Francesa de 1789).

Estos monasterios inmersos en cierta anarquía temporal y espiritual comenzaron a alejarse ostentóreamente de su carisma original, lo que también quedó reflejado en la vestimenta. La relajación y decadencia hizo que afloraran múltiples reformas monásticas que querían acabar con este estado de las cosas, y la Orden de Prémontré en España se encontraba en el punto de mira del gran rey reformador Felipe II.

En 1567 Felipe II de España considera necesaria la reforma de los premonstratenses de su Reino, y la confía a sus predilectos monjes Jerónimos. Sin embargo, dada la situación de ruina temporal y espiritual de muchos monasterios premonstratenses, parece que los Jerónimos apuestan por suprimir la Orden en España, incautándose de sus monasterios y bienes, y sometiendo a los premonstratenses a la observancia jerónima. Varios premonstratenses españoles logran del Papa se paralice la supresión, pero una reforma integral se hace a todas luces necesaria. Véase “La Orden Premonstratense en España”.

► Fray Felipe Bernal y el verdadero hábito premonstratense

Hábito original vestido por los premonstratenses españoles
con las variaciones de la reforma

Respecto al hábito, el legado reformador enviado por los Papas San Pío V y Gregorio XIII, Cardenal Nicolás Ormaneto, sólo dispuso dos pequeños cambios para memoria de la reforma premonstratense como se hacía en otras órdenes religiosas:

- Ceñir la saya con cinto de cuero negro en vez de paño blanco, dejando suelto el escapulario.
- Colocar la capa canonical encima de la capilla con capucha, y no al revés como la habían llevado hasta entonces.

Sin embargo, esta paz sobre el tema del hábito durará poco. La Congregación Hispánica Premonstratense dispuso en 1634 variaciones en el hábito religioso siguiendo el ejemplo de Francia, Flandes y Alemania. Surge entonces con fuerza la figura de Fray Felipe Bernal: profeso de San Cristóbal de Ibeas, Reformador General (1627-1630), Abad de Madrid, la Vid e Ibeas, defensor de la Inmaculada Concepción y Procurador de la Congregación Hispánica en Roma.


Fray Felipe Bernal se erige como defensor del verdadero hábito de San Norberto y redacta sobre 1639-1640 un escrito apologético defendiendo el hábito original frente a las novedades introducidas en la reforma española según el nefasto ejemplo de franceses, flamencos y alemanes.

Con base en fuentes premonstratenses (Estatutos primitivos, documentos papales, obras pictóricas...) y de la tradición (el hábito que siempre han conocidos los españoles, el que él mismo recibió en su profesión religiosa, el que visten los de la Reforma de Lorena, etc.) establece que el hábito de San Norberto lo componen las siguientes piezas: saya, escapulario, capilla con capucha para “cubrir la cabeza” y capa canonical (todo en blanco). Entre sus muchos argumentos, es interesante el de cómo los Dominicos en sus primitivas constituciones decían que “traerán el hábito al modo de los premonstratenses pero con capa negra”.

Nuevo hábito de franceses, flamencos y alemanes de 1630

Expone cómo en Francia, en 1630, se había modificado el hábito, haciéndolo irreconocible respecto al original, introduciendo bonetes blancos, roquetes y mucetas (quitando por lo tanto la capilla con capucha). Este nuevo hábito francés es sin duda más señorial y principesco, al gusto de los abades comendatarios franceses. Como se quita la capilla con capucha y se adopta la muceta (con capucha testimonial inservible), se hace necesario introducir el bonete blanco para cubrir la cabeza en las funciones litúrgicas. Así el vestido se asemeja más al de los canónigos seculares de catedrales y colegiatas, y se aleja de la “forma monástica” que dicen tiene el hábito antiguo premonstratense. Se añaden también cuellos curiosos, botones en la muceta, se introduce el manteo para salir a la calle, se abandona la capa canonical, se permiten telas curiosas aunque blancas... A todas estas novedades las llama Fray Felipe “invenciones y disfraces”, cosas nunca antes vistas en la Orden. Considera cómo a los abades franceses, que son comendatarios y perpetuos, les gusta vestir como obispos, al modo del Cardenal Richelieu, y todo por vanidad mundana.

Como hemos dicho, en 1634 la Congregación Hispánica realiza también una mudanza del hábito:

- La capa canonical plegada se sustituye por el manteo blanco para salir a la calle. La capa se deja para el coro (Fray Felipe sostiene que la capa es hábito también, y no solo prenda para el coro).
- La capilla con capucha se sustituye por la muceta.
- El escapulario se estrecha y se ciñe con una cuerda de lana o hilo.
- Las mangas de la túnica se estrechan (para no ser al modo del hábito monástico).
- Se permiten cuellos curiosos al modo clerical.
- Se adopta el bonete, pero de color negro, y otros sombreros extraños.
- Se adopta el roquete o sobrepelliz para ciertas funciones litúrgicas en el coro.

Nuevo hábito y "complementos" de los premonstratenses españoles de 1634-1641

A esto se suma que también se decide quitar el “fray” que antecede al nombre y que los premonstratenses españoles siempre han utilizado, para sustituirlo por Padre o Hermano según los casos.

Ante todo esto, Fray Felipe se revuelve y acude al Rey Felipe IV, ante el que expone todo lo que defiende sobre el verdadero hábito. En estos años era Abad General Fray Agustín González Barroso, que apoyando en un principio la mudanza del hábito, al final queda convencido por la exposición de Fray Felipe y termina retractándose. Además se comprueba que el Papa no había dado licencia para estos cambios, como sostenían los que los apoyaban, y finalmente por edicto del 19 de agosto de 1641 Urbano VIII prohíbe todos los cambios en el hábito y lo vuelve a su forma original (con las dos particularidades que impuso el Cardenal Ormaneto), estableciendo que jamás pueda modificarse sin permiso explícito de la Sede Apostólica. También restableció el apelativo de “fray”.

Año de 1700. Abad General de la Congregación Hispánica
con hábito original con las variaciones de la reforma:
- Saya ceñida con cinto de cuero negro y escapulario suelto.
- Capa canonical puesta sobre la capilla con capucha.

Este santo hábito, libre de mucetas, bonetes, capisayos, manteos y demás oropeles ajenos al espíritu religioso de penitencia y pobreza de San Norberto, fue el utilizado por los premonstratenses españoles hasta su exclaustración en 1835; y también fue el vestido por los premonstratenses franceses de la Reforma de Lorena. El resto, franceses, alemanes, flamencos, austríacos, húngaros, etc., abandonaron el original hábito premonstratense y abrazaron las mencionadas novedades.

Abades de San Miguel de Amberes con hábito original (1624) y nuevo hábito (1657)
Abades premonstratenses alemanes en el s. XVIII

► El hábito premonstratense hoy

La diferencia por tanto en la forma y constitución del hábito viene condicionada por todo lo anterior dicho. No es cierto decir que el “hábito original” es más monástico que canonical, porque el hábito monástico es la cogulla; al menos que haya quien se atreva a corregir al propio San Norberto y a los primeros premonstratenses. El “hábito original” es ante todo hábito religioso y las novedades introducidas de bonetes, mucetas, roquetes, etc, respondieron a cuestiones que poco tenían que ver con el espíritu de penitencia, sobriedad y pobreza religiosa con el que San Norberto quiso reformar la vida de los canónigos regulares.

Actualmente vemos diferencias de hábito entre muchos monasterios premonstratenses, como también existen diferencias respecto a estilo de vida, observancias, apostolados, etc. Tal o cual hábito no implica mayor o menor fidelidad al espíritu y carisma premonstratense, si no mayor o menor parecido con el modelo original que vistieron San Norberto y sus primeros hijos durante siglos. Actualmente este hábito, más próximo al original, se viste en algunos monasterios (Francia, Bélgica, España...).