Canonesas Premonstratenses



Cuando San Norberto fundó la Abadía de Prémontré en 1120 deseaba imitar a la comunidad cristiana primitiva de Jerusalén: “una multitud de creyentes reunida alrededor de los Apóstoles”. Esto incluía a las mujeres. Ricuera de Clastres, viuda de Raymond de Clastres, tuvo noticia de la fundación de Prémontré y se sintió llamada al estilo de vida apostólico que había iniciado Norberto. Se donó a sí misma a Prémontré y recibió el hábito de la Orden de manos del propio Fundador en 1121. Durante el resto de su vida trabajó en el hospicio de Prémontré que estaba formado por una posada para peregrinos, un refugio para pobres y un hospital para enfermos. Debilitada por el intenso trabajo y su entrega a la ascesis, murió el 19 de octubre de 1136 rodeada de sus Hermanas. A petición suya fue enterrada en el cementerio de los pobres y enfermos a los que había servido por puro amor a Cristo. Ricuera es considerada la primera Canonesa de la Orden y reverenciada como “Beata”.

Beata Ricuera de Clastres

En un principio estas Hermanas vivían en los mismos terrenos de las abadías de los Norbertinos, separadas pero vinculadas a la abadía y sujetas al abad. Se dedicaban al rezo y atendían a los peregrinos, pobres y enfermos. Tras la muerte de Norberto (1134) y Ricuera (1136), la Orden comenzó a disolver los claustros dobles (1137), y las Canonesas se establecieron en lugares propios, aunque seguían siendo atendidas por sus Hermanos. En algunos lugares este proceso se dilató en el tiempo. En 1240 el Capítulo de Abades les dotó de unas Constituciones propias, y aunque siguieron ejerciendo algún tipo de apostolado de caridad, fueron configurándose como monasterios estrictamente contemplativos y sujetos a clausura papal. Al igual que les sucedió a los Premonstratenses, las casas de Canonesas padecieron las consecuencias de la reforma protestante, las revoluciones políticas, los regímenes totalitarios, las guerras, etc. Se suprimieron muchas abadías y poco a poco la Orden en su rama femenina va revitalizándose en algunos países y languideciendo en otros (en 2008 se cerró la única comunidad francesa en Bonlieu y en 2015 la de Villoria de Órbigo en España).

Comunidad de Tehachapi (EEUU)

Las Canonesas Premonstratenses comparten el mismo carisma y espíritu que sus Hermanos Canónigos, pero su vida está encauzada primordialmente a la contemplación y el trabajo en la clausura. Actualmente existen comunidades norbertinas de estricta clausura papal y otras de clausura constitucional (la comunidad realiza alguna forma de apostolado activo); las hay bajo la jurisdicción de la Orden o independientes bajo la del ordinario local; y comunidades afiliadas como las Hermanas Norbertinas (Instituto Religioso de Derecho Pontificio de vida activa que comparte la herencia norbertina).

Encuentro internacional de Hermanas Norbertinas

Desde hace unos años el contacto entre las diversas comunidades femeninas norbertinas se está intensificando a la vez que se toma conciencia de un legado común y se aprueban iniciativas con vistas a sentirse miembros de una misma familia carismática, respetando las particularidades y tradiciones de cada comunidad. A día de hoy (2018) son 14 las casas norbertinas femeninas presentes en Eslovaquia, República Checa, Suiza, España, Alemania, Bélgica, Holanda, Polonia, Hungría y EEUU.


Comunidad de Toro (España)
Polonia
Holanda
Suiza (Adoración Perpetua)
República Checa
Hermanas Norbertinas de vida activa (Eslovaquia, Rusia, EEUU)